dimecres, 20 de gener del 2010

Estamos vigilados

La seguridad es una de las cuestiones que más preocupan a la ciudadanía de todo el mundo. Proteger los bienes propios y vivir tranquilamente sin miedo a que alguien te pueda arrebatar tu vida y lo que has construido es un tema delicado y que se ha hablado extensamente y se ha discutido.

Decir que el mundo se convertirá en una “jaula de cristal” en el que todos estaremos vigilados y controlados parece una utopía o algo que queda muy lejos y que posiblemente no nos llegará a tocar. Pero esta realidad no está tan lejos en estos momentos. En la actualidad ya nos empiezan a vigilar por la calle instalando cámaras de videovigilancia en los centros comerciales, en los transportes públicos y en algunas ciudades ya las están instalando en las calles. Entonces, aquí hay algunas cuestiones que se plantean: ¿La vigilancia extrema puede atentar a nuestra intimidad? ¿Dónde va a parar toda la información registran las cámaras y qué uso se da a esta información?

Para la primera cuestión podemos coger un ejemplo claro con la película de 1998 El Show de Truman de Peter Weir. Toda la vida de Truman es una falsa y está constantemente controlada a través de cámaras de televisión. Claramente ese tipo de programa televisivo representaba un delito a la intimidad de una persona. Todo el mundo se entera de todo lo que Truman hace o deja de hacer. El derecho a la intimidad es una de las máximas de la ley. Si al colocar unas cámaras por la calle alguien puede ver lo que haces está claramente violando tu intimidad y esta persona puede tener fines maléficos con tu vida privada. Pero con el ejemplo que he nombrado anteriormente donde hay ciudades que ya instauran cámaras por la calle nos lleva a pensar que posiblemente el siglo XXI pueda acabar como una “jaula de cristal” donde todos nuestros movimientos sean captados e utilizados por o para algún fin.

Todo esta reflexión nos lleva a la segunda cuestión que he planteado: ¿Qué se hace o que fin pueden tener estas grabaciones? Esta claro que uno de los fines es la seguridad. Gracias a las grabaciones se han podido destapar a culpables de asesinatos o de robos. Si nos quedamos con este aspecto podríamos decir que es una buena idea instaurar cámaras de vídeo por la calle. Pero, ¿qué pasaría si se usaran las imágenes para otro fin? Es decir, el ciudadano de a pie no sabe quién controla o el uso que se hace. Nos venden la moto que sólo sirven para nuestra seguridad y como es una cuestión que preocupa a todas las personas, nos parece bien. Pero no sabemos quién puede llegar a la información registrada. Nuestra intimidad es nuestra y pensar que alguien me ha podido ver haciendo mis necesidades en la calle o cruzando una calle por un sitio prohibido no me hace mucha gracia.

Así pues, el mundo está derivando a que los gobiernos lo tengan todo controlado de cada persona. Nos meten la escusa de que es para nuestra seguridad, pero, ¿y si no es así?


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